LA PROFESIÓN DOCENTE EN EL NUEVO CONTEXTO EDUCATIVO
Autor: Néstor Beker Sam
06 de marzo 2021
Maestría en Informática Educativa
Tópicos I
Dr. Vladimir Villarreal
La realidad de nuestro país en el tema educativo ya con el nuevo contexto del tema de Educación Virtual es aún un tema difícil de digerir; sin embargo, las vivencias de los últimos tiempos han obligado de manera precisa buscar esta vía para que el proceso de enseñanza aprendizaje no se pierda en todos los niveles educativo del país.
Quizás, ha sido de manera forzada; pero es la oportunidad de abrir aún más la modalidad virtual de educación, lo que ha dado por sentado lo poco preparado que hemos estado en tema de estado frente a esta modalidad educativa.
Una de las cosas que es importante manejar es la diferencia y los contextos de cada una de las modalidades, en caso de lo ocurrido con las clases a nivel de Ministerio de Educación, donde erróneamente se habló de educación virtual , pero la institución que ofrece la oferta no cuenta con una plataforma virtual, sino que utiliza herramientas de colaboración, no diseñadas específicamente para educación y que no permite el seguimiento adecuado y el monitoreo del estudiante de su ritmo de aprendizaje.
Nos, ha obligado de manera rápida y permanente usar la educación virtual, y hemos tenido que aprender en menos tiempo lo que otros países fueron implementados poco a poco al transcurrir de los años. La realidad no es igual para todos los participantes en este proceso virtual de aprendizaje, y eso como docentes también debemos considerarlo.
Lo importante de esto, ha sido la importancia notoria de la educación virtual y la disposición para optimizar este proceso con políticas de estado certeras y que se cumplan. Ya que es la manera en que se impartirá la educación de ahora en adelante sin límite de tiempo.
Si bien es cierto que hay diversas entidades académicas, tanto estatales como particulares, que ofrecen programas de educación a distancia virtual, considero que en su gran mayoría estos programas no cumplen realmente con las premisas primordiales de esta modalidad de docencia superior. Esta modalidad virtual se realiza, sobre todo, en universidades privadas en las que, de antemano sabemos, no cuentan con un riguroso sistema de evaluación de las competencias docentes como en las universidades estatales.
Relacionado con esta misma situación, los programas de educación virtual deben contemplar un sistema independiente de diseño, ejecución, evaluación y mejora real, no simplemente trasladar las clases y materiales que se imparten presencialmente a un video, como evidentemente se hace un muchas de las ocasiones. En lo personal, que he participado de diversos programas virtuales a nivel de cursos, diplomados y hasta maestrías, he podido constatar que muchos profesores y muchos estudiantes tampoco dominan las competencias que esta modalidad requiere, lo que incide en que el desarrollo del programa sea un dolor de cabeza para todos los que en él participan, de hecho, que me atrevería a decir que caracteriza a la mayoría de los programas virtuales que se imparten en nuestro país. Las universidades se dedican a comprar plataformas y ya con eso catalogan los programas virtuales, cuando realmente la educación virtual no versa sobre interactuar con una plataforma.
Definitivamente que la carencia de mecanismos de regulación de esta modalidad de educación promueve enormemente que los programas se lleven de maneras muy diferentes entre sí al comparar los programas entre las universidades, cuando en educación la tendencia actual es la normalización o estandarización de los procesos aprendizaje. Otro aspecto importante es la ausencia del uso de herramientas tecnológicas y/o softwares especializados, que sabemos existen en diversidad para todas las áreas del conocimiento, y no se implementa su uso dentro de los programas virtuales, que en muchas ocasiones se limitan a clases video grabadas (muy de 1990) y al uso de zoom.
Así como lo indica la universidad en su página
Este tipo de educación ofrece a los estudiantes la ventaja de poder utilizar su tiempo para realizar sus actividades normales, aunque, esto implica una gran disciplina compromiso, disposición y autoaprendizaje para realizar las actividades en tiempo y forma.
De esta manera como lo señala (Echeverría, 2002) citado por
La educación en Panamá y en el mundo se enfrenta a un nuevo escenario como resultado del impacto de COVID 19. De esta forma, la educación se ve obligada a migrar de un proceso de enseñanza aprendizaje presencial o mixto (presencial y virtual) a vivir un proceso 100% virtual.
Este nuevo escenario trae consigo grandes desafíos para todos los actores que participan en el proceso de enseñanza aprendizaje, nos encontramos con un sistema que no estaba preparado desde el punto de vista tecnológico, ni administrativo ni de formación de su profesorado, con docentes que tienen que adquirir con urgencia nuevas habilidades para ofrecer sus clases virtuales, con estudiantes y docentes que no tienen acceso a la tecnología por falta de un dispositivo móvil inteligente o un equipo adecuado para continuar las clases, con la falta de conectividad en las áreas donde viven y con la gran falta de recursos económicos para pagar por la conexión al internet.
El confinamiento al que hemos tenido que avocarnos producto del COVID 19, ha impulsado rápida e irremediablemente el uso de la tecnología y diversas aplicaciones virtuales para mantenernos conectados tanto a nivel personal como profesional.
Este es el momento de trabajar colaborativamente entre el gobierno, empresas privadas, organizaciones no gubernamentales y la sociedad en general para construir un mejor país. En Panamá son muy limitados los ámbitos educativos en educación superior donde se basan en la modalidad de educación a distancia: UNIEDPA y UNADP, y ahora a través de los postgrados en Entornos Virtuales en la UTP y la Universidad de Panamá.
Llama la atención que, a pesar del aumento de la matrícula y la cantidad de estudiantes interesados en acceder a la educación superior, no se haga uso de la modalidad de educación a distancia de forma más generalizada. Por otro lado, la realidad socio-económica del nuestro país cada vez más plantea la necesidad de que muchos estudiantes que desean aspirar ingresar a la educación superior necesitan también un trabajo paralelo para poder solventar sus gastos de educación y manutención, lo que dificulta poder cumplir muchas veces con las exigencias de la modalidad presencial. El estudio a distancia permite a la persona poder tener acceso a la formación mediante auto-aprendizaje, a su propio ritmo, facilitado por tutores que le permiten el acceso a la información que necesita para lograr el conocimiento individual y colaborativo.
Por otro lado, me parece que no solo a nivel superior debería impulsarse esta modalidad sino también en los niveles intermedios. La realidad que nos plantea hoy esta pandemia ha puesto en evidencia que la educación a distancia y viable siempre y cuando se exijan estándares para su aplicación y evaluación. Existen muchas limitaciones actuales para el desarrollo de la modalidad a distancia que van desde la falta de acceso uniforme al internet, falta de capacitación del personal docente en el uso de las herramientas digitales para la educación a distancia, carencia de métodos estándares de evaluación y acreditación de estos programas de educación a distancia.
En conclusión, la educación a distancia desarrollada con una legislación adecuada ayudaría a disminuir la deserción estudiantil a nivel superior, ayudaría fomentar el aprendizaje independiente promoviendo también el uso de herramientas digitales actuales y por otro lado, aumentaría la oferta de carreras y cursos por parte de las universidades que serían más accesibles a un segmento de la población que se les hace difícil o complicada la modalidad presencial.
En cuanto a la educación virtual, definitivamente comparto la opinión de que es un reto tanto para estudiantes como para los docentes porque no solo, como bien lo destacan requiere de habilidades, técnicas y conocimientos necesarios para el buen uso de las herramientas virtuales, motivados y efectivas, que le permita realizar sus clases siendo más amenas, interactivas para que se puedan lograr aprendizajes significativos. Sino que también va a requerir de la disponibilidad del recurso, llamase equipo, plataformas, conectividad, etc. Disponibilidad del estudiante para el aprendizaje autónomo, promoviendo su desarrollo, la construcción de su propio conocimiento, a su ritmo, lo cual implica un alto nivel de responsabilidad, compromiso, autodisciplina, entre otros. Disponibilidad del docente en su labor tutorial.
Un aspecto central que señalan en sus participaciones es el hecho de que para llevar a cabo una buena enseñanza a distancia las universidades se deben capacitar a sus docentes y dotarlos de conocimientos en el uso de las TICS y todas esas herramientas que les sea útil al docente en su enseñanza. El docente al utilizar equipos virtuales debe estar en constante capacitación y actualización, en el contexto actual esto se convierte ya no en una opción sino en una obligación dentro de la formación y capacitación docente.
Indiscutiblemente las modalidades de educación a distancia, semipresencial y virtual han surgido en el nivel superior como una respuesta a la demanda educativa y de especialización, sobre todo de aquellas personas con interés de superación profesional y laboral, que por sus condiciones y compromisos laborales, familiares, etc. No les es factible la tradicional presencialidad.
Por tanto, efectivamente coincido en que estas modalidades y este momento con mayor énfasis la modalidad virtual, puede ser la solución de crecimiento y desarrollo profesional para una sociedad que busca ampliar sus horizontes en diversas áreas.
Referencias
Rodrigo Durán, C. E. (2014). Adopción de buenas prácticas en la educación virtual en la educación. Aula Abierta, 78.
UMECIT. (25 de 11 de 2020). UMECIT BLOG. Obtenido de https://blog.umecit.edu.pa/beneficios-de-la-educacion-virtual/
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